40 años de ordenación de Mario Moronta

El 19 de abril cumple 40 años de ordenación sacerdotal nuestro actual pastor diocesano, pues en esa fecha, pero del 1975, la Catedral de los Teques se vestía de fiesta, porque el diácono Mario del Valle -el primogénito del hogar Moronta Rodríguez- recibía en ese recinto la ordenación sacerdotal.

Mario Moronta 600

Ese día Mario, quien desde muy niño había sido llamado a seguir al Señor, era consagrado para dedicar su vida al servicio de los hombres como sacerdote para la eternidad.

También el recién ordenado sacerdote, conocía su tarea de seguir configurado a Cristo, Sumo Sacerdote, Pastor Bueno y Fiel y por ello estaba dispuesto a entregar su vida en el trabajo pastoral que conllevaba la respuesta ofrecida a través de la Diócesis de los Teques a la Iglesia Universal.

Por Imposición de manos y Oración Consecratoria de monseñor Juan José Bernal Ortiz, el padre Mario entraba a ser miembro del presbiterio de los Teques, Iglesia a la dirigiría años más tarde como obispo diocesano.

Seminario Menor

Mario del Valle Moronta Rodríguez, ingresó al seminario menor de Caracas a estudiar sexto grado, pues desde muy niño manifestó el deseo de responder a la llamada del Señor y contó con el apoyo de sus padres para iniciar este camino vocacional. De tales épocas y momentos, actualmente conserva recuerdos gratos el hoy Obispo de San Cristóbal.

Sacerdote para siempre

La ordenación como presbítero, hizo en Mario una marca en su vida, pues quedó ordenado sacerdote para siempre. Esta configuración a Cristo Sacerdote la ha testimoniado a lo largo de sus cuarenta años en los diversos lugares de encomiendas pastorales.

Encargos pastorales

Su primera misión como presbítero fue el ser vicario parroquial de la catedral de Los Teques y profesor de planta del Seminario Mayor de Caracas. Un año más tarde recibió nombramiento de párroco de Nuestra Señora del Rosario, en Cúa Estado Miranda y vicario episcopal de Los Valles del Tuy.

Posteriormente es designado párroco de Nuestra Señora de Copacabana y vicario episcopal de Guarenas, responsabilidad pastoral que desempeñó hasta el año de 1981, pues regresó a la ciudad de Roma a culminar sus estudios doctorales en Teología Bíblica. A su retorno de la ciudad eterna, prestó su servicio como vicario de la parroquia san José Obrero de los Teques, a la vez que se desempeñaba como secretario canciller de la diócesis, responsable de la pastoral juvenil y vocacional además de ser miembro del consejo presbiteral. Luego en 1987 es enviado a trabajar como sub-secretario de la Conferencia Episcopal Venezolana hasta 1990, fecha en la que es llamado a formar parte del orden episcopal.

El Obispo Moronta

Mario Moronta recibió la consagración episcopal el 27 de Mayo de 1990, como obispo titular de Nova y auxiliar de Caracas, por manos del Cardenal José Alí Lebrún Moratinos, monseñor Domingo Roa Pérez y monseñor Miguel Antonio Salas.

En sus cinco primeros años de ejercicio episcopal, Moronta prestó sus servicios como Obispo Auxiliar de Caracas y ocupaba también el cargo de secretario general de la Conferencia Episcopal Venezolana. Luego en diciembre de 1995 regresa a los Teques -su diócesis originaria- ésta vez como obispo diocesano, cumpliendo este encargo hasta Junio de 1999 cuando tomaría posesión como quinto Obispo de la Diócesis de San Cristóbal.

La ordenación sacerdotal se celebra con el pueblo

Durante el segundo sínodo diocesano, monseñor Moronta dijo en la conmemoración de su aniversario de ordenación sacerdotal que: “el cumpleaños de vida de un presbítero se celebra con la familia y amigos, pero que el aniversario sacerdotal se celebra con el Pueblo de Dios en donde se desarrolla su trabajo como padre y pastor”.

Por ello ante estos 40 años de servicio al Pueblo de Dios en diversas zonas de Venezuela, por su conocida entrega al Pueblo que se le ha confiado y reconociendo su respuesta como auténtico testigo, los miembros del presbiterio de la diócesis de San Cristóbal felicitan y agradece a monseñor Mario Moronta por esta celebración, además de conocer por sus vínculos sacerdotales, la cercanía y ejemplo, así como la vivencia y preocupación pastoral del Pastor Diocesano por esta Iglesia Local de San Cristóbal.

Este saludo de felicitación también lo hacen explícito las instituciones, fundaciones y dependencias pertenecientes a la diócesis, así como las congregaciones religiosas masculinas y femeninas que hacen vida en la jurisdicción diocesana.

El deseo queda también manifestado por parte de los fieles pertenecientes a las 90 parroquias, seis rectorías y una vicaría parroquial que integran actualmente la Diócesis, quienes elevan oraciones a Dios, para que le conceda las bendiciones necesarias al Obispo para guiar y llevar adelante a esta Iglesia Local.

En conclusión, los habitantes del Táchira desean «que el Santo Cristo de los milagros de La Grita y María de la Consolación de Táriba bendigan a monseñor Moronta» pues los tachirenses agradecen a Dios que lo haya hecho llegar a estas tierras hace 16 años.