Borotá, más que una vuelta al trompo

Trompo en Borotá

Trompo en Borotá

Ubicado en la parroquia Constitución, Borotá es un pueblo pequeño de calles planas con algunas pendientes. Su clima es muy agradable pues se encuentra dentro del alto relieve montañoso de Lobatera. Este lugar no es tan frecuentado comparado a otros lugares turísticos, tal vez, por lo que no es un pueblo de paso en la carretera Panamericana. Sin embargo, Borotá se ha prestado para actividades como la Vuelta al Táchira, algunas competencias de piques fangueros, y la más conocida vuelta a Borotá en Trompo: tradición cultural que ha dado a conocer esta localidad en otras regiones de Venezuela.

Una escultura en forma de trompo se conserva en una pequeña plaza. La celebración de este juego tradicional es patrimonio cultural del Estado Táchira y forma parte de las actividades que se realizan los jueves santos de cada año. Pero Borotá no es solo juego de trompos, pues guarda también otros lugares de valor histórico, y recreativo.

Para llegar al lugar se deben recorrer aproximadamente 22 kilómetros desde San Cristóbal. El origen de este pueblo al igual que otras zonas andinas se origina en el proceso de conquista, y por supuesto sus primeros pobladores eran los indígenas: Aborotaes. De allí el nombre de Borotá, José Becerra Golindano, Licenciado en Educación explica que “el cronista de San Cristóbal, Dr. J.J Villamizar Molina, en su libro: Instantes del Camino” indica esta denominación.

Leyendas de esta tribu indígena han sido descritas en la literatura, como es el caso de la Leyenda de Yubi escrita por Lolita Robles de Mora. Una historia de amor que Luis Antonio Zambrano, historiador, comenta: “La leyenda trata sobre Yubí, una princesa que habitó las antiguas tierras de las tribu Aborota, donde ante la certeza de su amor imposible se lanzó un día a una laguna, laguna que devolvió el cuerpo (cadáver) de la princesa pocos días después, para dolor y tragedia de la tribu… El piache de la aldea realiza el ceremonial y ritual fúnebre en el cual maldice a la laguna y la condena a desaparecer con el tiempo y convertirse en un pantano”.

Esta narrativa se llevó al campo cinematográfico describe Zambrano buscando rescatar las leyendas de amor que explican a su vez los actos rutinarios de un pueblo aborígen. Luego de hacer una idea de cómo fue el origen del pueblo, también es necesario hablar de su religión pues tiene importancia en el contexto cultural.

El amigable pueblo de Borotá

El amigable pueblo de Borotá

Iglesia Santa Rosalía de Palermo

A plena vista, la estructura tiene escrita que “fue construida debido al entusiasmo patriótico-religioso de este pueblo su párroco pro. L. Lobo en 1915”. Varias capas de pintura indican que este templo ha sido restaurado en varias oportunidades. Se encuentra acompañada de la plaza Bolívar, la cual es punto de encuentro tanto para actividades del Liceo Educativo como para reuniones comunitarias.

Se desconoce con exactitud el por qué se designó a Santa Rosalía de Palermo como patrona de la parroquia; sin embargo, “posiblemente fue el 28 de Octubre de 1864, al nombrarse el Párroco Residente y colocándosele como Patrona a Santa Rosalía de Palermo cuyas fiestas se celebran el 4 de Septiembre de cada año” manifiesta Becerra. Abandonando la plaza Bolívar y su iglesia, se puede encontrar otra pequeña plaza con el monumento  de un avión, el cual se encuentra a acompañado de un pequeño jardín con bancos, y pequeñas tiendas, las cuales venden dulces y bebidas.

Eco aldea La Alborada, espiritual y ecológica

Abandonando el casco central del pueblo con vía hacia la zona más alta de la montaña se puede conseguir con el espacio ecológico y saludable de La Alborada. Carlos y Asia María, sus fundadores lograron optimizar todo el espacio del terreno donde funciona su proyecto de medio ambiente y salud natural. De regreso a la vía principal, ascendiendo un poco más, y para los amantes del trekking se puede hacer un recorrido de aproximadamente una o dos horas hasta el mirador de las antenas en el Cerro Gallinero, también conocido como Cerro La Mantellina, por la fila Los Letreros.  Desde allí, se puede observar gran parte del valle de San Cristóbal y otras localidades del estado como Palmira o Cordero. En el camino algunas fincas recuerdan que la agricultura también está presente en Borotá.

De regreso a la carretera se encuentra el Parque Tío Conejo para realizar ciertas actividades recreativas, y mayormente es utilizado para celebraciones infantiles, ya que está dotado de ocho instalaciones techadas acompañadas de servicio de baño y lavaderos. El parque también conserva algunos columpios, toboganes, y demás atracciones tradicionales. Se encuentra abierto para el disfrute familiar los fines de semana.

En un desvío más, ya casi a la salida del pueblo se encuentra uno de los cerros que permite observar todo el poblado. Allí, se alza una cruz para conmemorar la celebración religiosa Cruz de Mayo, la cual se festeja desde hace varios años. Finalmente, puede decirse que Borotá tiene espacios al aire libre para todas las edades, y para todo tipo de intereses; desde manifestaciones culturales, actividades deportivas, y cuidado del medio ambiente. (Trabajo especial – @Yoser.linares)