Corta la cuerda…

Montaña1

Hace algún tiempo me encontraba en una encrucijada de la vida de esas que no sabes qué hacer, difíciles y que te agobian el sueño. Recuerdo, para el momento tenía un maestro espiritual, con quien siempre conversaba después de largas jornadas de trabajo y le consulté acerca de la situación y me contó una historia que fluyo en mí como un elixir de sabiduría y quisiera compartirla con ustedes, estoy seguro que sí están en una situación compleja después de leerla me comprenderán…

Tiempo atrás existía una competencia, donde los mejores escaladores del mundo eran convocados para subir la montaña más alta y peligrosa. Entre los convocados, estaba el mejor escalador del mundo, era un hombre fuerte sin miedos y muy experimentado, dispuesto de nuevo a ganar la competencia.

Por fin, el día de la aventura llegó pero los organizadores comunicaron a todos los competidores que era preferible no salir ese día porque el clima estaba muy difícil, pero aquel hombre dijo: yo soy el mejor escalador del mundo y voy a subir así el clima esté como esté, soy el mejor.

Y así fue, el hombre se lanzó a escalar la montaña, a pesar de las advertencias de los organizadores, comenzó a escalar y a medida que subía la montaña los vientos eran cada vez más fuertes, empezó una nevada y atado a una cuerda era batido contra la montaña en el aire, era una situación insostenible hasta que los vientos hicieron que se desprendiera del amarre que tenia en la montaña y cayó a gran velocidad, de repente la cuerda con un gran jalonazo lo sostuvo.

Al despertar, luego del desmayo ocasionado por la caída y guindando aún de la cuerda, sin visibilidad alguna por la densa neblina, el hombre asustado comenzó a gritar: señor ayúdame, padre Cristo ayúdame, no me dejes morir por favor, te lo ruego… Y así estuvo algunos minutos, hasta que una voz cálida y serena de entre las nubes respondió: Te escucho hijo mío… y el hombre asombrado gritó: ¡padre! ¡Señor Jesús ayúdame! No me dejes morir por favor te lo ruego.

La voz respondió: Hijo mío pero no decías que eras el único, eras capaz de subir la montaña sin la ayuda de nadie y decías no creer en nadie sino, solo en tí… si padre te pido perdón, pero, ayúdame estoy guindando de esta cuerda y voy a morir… minutos después la voz amable y serena le respondió: Hijo mío si crees en mi corta la cuerda y el hombre asombrado, sangrando del dolor le dijo: pero padre cómo voy a cortar la cuerda, ayúdame no me dejes morir, de nuevo la voz le respondió hijo mío si crees en mi corta la cuerda…

Amaneció y los organizadores del evento dieron la partida, muchos escaladores comenzaron la travesía y cual es la sorpresa de uno de ellos, cuando está por comenzar a escalar la temida montaña y encuentra a un hombre congelado ya muerto atado de una cuerda a tan solo 5 centímetros del piso…

Si creemos en nosotros y en dios por sobre todas las cosas, mas allá de las situaciones cortemos la cuerda y verán como el elixir del que les hablé al principio circulará en su cuerpo, mente y espíritu…

Así que no esperes más corta la cuerda…

Julio César Ramírez
@Julioxigeno