
Convocan a marchar por los derechos de la mujer
Este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, las calles de Caracas deben vibrar con la fuerza de quienes sostenemos el mundo, pero nos niegan el derecho a vivirlo con dignidad. Desde la agrupación de mujeres y diversidad sexual Pan y Rosas, hacemos un llamado a las trabajadoras, estudiantes y luchadoras a movilizarnos de forma independiente. Nos vemos este domingo 8 de marzo: 9:00 AM: Volanteo masivo en Sabana Grande / 10:00 AM: Concentración en la Plaza Brión de Chacaíto.
Frente a la crisis que descarga su peso sobre nuestros hombros, levantamos estos ejes fundamentales para esta jornada de lucha:
¡Por todos los derechos de las mujeres, contra todos los poderes que nos oprimen y explotan!
Un día como el 8M salen todos a hacer demagogia, desde los gobiernos hasta las oposiciones que también sostiene el orden capitalista y patriarcal que nos mantiene subordinadas. Por eso, hoy en Venezuela denunciamos que las mujeres, no solo es que no tenemos derechos fundamentales que siempre se nos han negado, incluso en décadas de un régimen político como el chavismo, que se autodefinió “revolucionario” y “feminista”, sino que además todos otros nos han sido arrebatados en el marco de la devastadora crisis económica y social.
Peleamos por el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo, el aborto legal, seguro y gratuito, el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y el curso de nuestras vidas. El chavismo en el poder nunca aceptó tratar el tema. Los partidos opositores del chavismo, a excepción de las corrientes opositoras de izquierda, también niegan el derecho al aborto. ¡Es un derecho que debemos ganar movilizadas! Las mujeres venezolanas son estigmatizadas, condenadas socialmente y criminalizadas si ejercen esta autodeterminación sobre sus capacidades reproductivas, la penalización y clandestinidad hacer que se realice en condiciones inseguras y muchas, sobre todo las mujeres de la clase trabajadora, queden con serias afectaciones a su salud, o incluso muertas.
Padecemos una epidemia: los femicidios. En promedio, en el país hay una decena o más asesinatos mensuales de mujeres por razones de género, mayormente a manos de sus parejas, exparejas o los padres de sus hijos. Ninguna política del Estado ha sido capaz de ponerle un freno real a esta tragedia que padecemos las mujeres. Es el escalón más alto de una cadena de violencia que es estimulada por las ideas machistas. Sí, el machismo mata, y debemos combatirlo.
¡No a la avanzada semicolonial imperialista! ¡No al colaboracionismo entreguista del gobierno! Denunciamos la escalada de la ofensiva imperialista de Estados Unidos sobre nuestro territorio. Denunciamos el bombardeo, los asesinatos y la extorsión militar. No es “ayuda”, es saqueo neocolonial. La pérdida de soberanía nacional se traduce en el control extranjero sobre el petróleo y el presupuesto del país, tutelado desde Washington. Un control semicolonial que no sería posible sin el colaboracionismo abierto del gobierno nacional, quienes gestionan la entrega de nuestros recursos bajo condiciones leoninas.
Nuestra posición es clara: independencia política. Siendo opositoras desde siempre del gobierno de Maduro, de sus planes antiobreros y de su represión, no le reconocemos al Estado imperialista, ni a sus tribunales ni a su ejército, el derecho de decidir cuál es el régimen político que debe haber en Venezuela. Por eso denunciamos también a las y los políticos que, como María Corina Machado, apoyaron y apoyan la intervención militar el sometimiento del país.
¡La soberanía es del pueblo trabajador, no de los despachos de la Casa Blanca ni de las élites locales!
¡Salario igual a la canasta básica y fin de la bonificación!
Hoy, las mujeres trabajadoras somos las “esclavas asalariadas” más precarizadas. Con un ingreso mínimo que se diluye en bonos sin incidencia salarial, nos han robado las prestaciones, las vacaciones y el futuro. Con varios trabajos la vez para poder sobrevivir, con nuestros cuerpos y nuestras energías consumidas por los trabajos fuera y dentro del hogar. Por eso exigimos:
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Un salario que cubra, como mínimo, el costo de la canasta básica.
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Cese a la bonificación: ¡Queremos salarios reales, no migajas en bonos!
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Respeto a los contratos colectivos y a la libertad sindical.
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Rechazamos las pretensiones de reformas la ley del trabajo en contra de los derechos de la clase trabajadora. ¡Defendemos la retroactividad de las prestaciones sociales!
No queremos trabajar tres jornadas para medio comer mientras otros negocian nuestra miseria.
¡Libertad para las mujeres y trabajadores presos por protestar!
La criminalización de la protesta es una herramienta del régimen para silenciar el descontento por la pobreza y la vida precaria. Desde Pan y Rosas, que hemos acompañado las luchas de las Madres en Defensa de la Verdad y exigido la libertad de luchadoras como Martha Lía Grajales, hoy gritamos: ¡Basta de judicializar a quienes luchan! Exigimos la libertad inmediata de todas las trabajadoras y trabajadores detenidos por defender sus derechos y denunciar la injusticia.
“No queremos migajas, queremos el pan, pero también las rosas”.
Unamos fuerzas. Hagamos de este 8 de marzo una chispa para construir un paro continental de la clase trabajadora. Por un feminismo que sea socialista, antiimperialista y profundamente de clase.
Si compartes estas banderas y no te resignas a la miseria ni al tutelaje extranjero, ¡organízate con nosotras!
Si te quieres sumar a la marcha con esta consigna, te invitamos desde Pan y Rosas Venezuela. ¡Contáctanos!
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