
Indultan Toro en la primera corrida de las ferias del sol
Por: Carlos Alexis Rivera CNP 10746
Fotos: Gustavo Rivas
La «Ciudad de los Caballeros» volvió a vestirse de luces para dar inicio a su periplo ferial en una tarde donde la mística de los Andes venezolanos se fundió con la precocidad de un genio. En la «Román Eduardo Sandia», con algo más de media entrada y bajo el azote de ráfagas de viento, se vivió una jornada de emociones fuertes, homenajes de justicia y un indulto que ya es historia de este ciclo.
El nombre de la tarde fue, sin discusión, Marco Pérez. El joven salmantino, que ya había dejado aroma de torero grande como novillero en esta plaza, regresó para sentar cátedra. Su faena al tercero de la tarde, «Despechado» de Rancho Grande (466 kg), fue un compendio de temple y profundidad.
Desde el recibo por delantales y un quite por chicuelinas de mano baja, Pérez anunció que no venía de paso. Con la muleta, el lila y oro de su terno se hizo uno con la embestida del noble ejemplar. Series largas por el pitón derecho, arrastrando la panza de la muleta y sometiendo la clase de un toro que nunca se cansó de humillar. El toreo en redondo, con una cadencia casi religiosa, puso a los tendidos en pie. Tras los muletazos de rodillas en los medios, el grito de «¡Indulto!» fue un clamor innegociable. La Comisión Taurina accedió y «Despechado» volverá al campo bravo como semental tras una faena de antología, recibiendo Pérez las dos orejas simbólicas.
César Vanegas: El pundonor de la casa
Abrió plaza el tachirense César Vanegas, quien demostró que la veteranía es un grado. Ante un toro justo de fuerzas pero con nobleza de la ganadería de El Prado, Vanegas construyó una faena inteligente. Azabache y oro de su terno brilló especialmente al natural, donde el venezolano dejó destellos de una calidad exquisita. Su labor, acompañada por los sones de la banda, fue premiada con la primera oreja de la feria. En su segundo, el mal uso de los aceros enfrió una labor que fue silenciada.
Tomás Rufo: Oficio frente a la adversidad
El debutante Tomás Rufo no tuvo la suerte de cara con su lote. Su primero, «Detallista» (440 kg), acusó falta de poder y aspereza, pero Rufo tiró de técnica y mando para arrancar muletazos donde no los había. Logró cortar un apéndice en su segundo nada que hacer ante las dificultades del molinero, decidiendo regalar el sobrero para no irse de vacío, pero le resultó manso, impidiendo cualquier posibilidad de triunfo mayor.
Un preámbulo de gratitud
Antes de que el primer astado asomara por chiqueros, la plaza se volcó en unánime ovación para David Fandila «El Fandi». El granadino, ídolo de esta afición, recibió el calor de Mérida por sus 25 años de alternativa y su impecable hoja de servicios en esta arena. Fue el preludio perfecto para una tarde de gran contenido artístico.
Ficha del Festejo
Toros de Rancho Grande y El Prado. Bien presentados, nobles en general pero justos de fuerzas. Destacó el 3º, «Despechado», nº 466, indultado por Marco Pérez.
César Vanegas: Oreja y leves palmas.
Tomás Rufo: Oreja tras aviso, silencio y silencio en el de regalo.
Marco Pérez: Dos orejas simbólicas (indulto) y palmas.


