Jesús Enrique Colombo y el Fandi salieron en hombros en la segunda corrida de las ferias del sol

Jesús Enrique Colombo y el Fandi salieron en hombros en la segunda corrida de las ferias del solJesús Enrique Colombo y el Fandi salieron en hombros en la segunda corrida de las ferias del sol

El Idilio de Mérida: Puerta Grande para la Maestría y el Ímpetu

Por: Carlos Alexis Rivera CNP 10749
Fotos: Federico Montes

La Monumental de Román Eduardo Sandía vivió este domingo una de esas jornadas que justifican la pasión por la Fiesta Brava. En un festejo marcado por la altísima asistencia —un casi lleno que oxigena la tauromaquia en los Andes venezolanos—, David Fandila «El Fandi» y Jesús Enrique Colombo revalidaron su condición de ídolos locales en una tarde de emociones fuertes, trofeos y la siempre necesaria polémica.

El Fandi: Magisterio y Facultades

El granadino abrió plaza con un ejemplar de Campolargo, remiendo de un encierro de San Antonio que sufrió varios descartes en el reconocimiento. Fandi desplegó su repertorio de veterano: una larga cambiada de hinojos y verónicas de seda para saludar. En banderillas, compartió el tercio con Colombo en un duelo de titanes que puso a la plaza en pie. Con la muleta, el de Granada cuajó una faena de temple y mando por ambos pitones, rubricada con una estocada de ley que le valió las dos primeras orejas.

Pudo haber salido con un botín histórico, pero los aceros le jugaron una mala pasada en sus siguientes turnos. En su segundo, tras un despliegue físico asombroso poniendo cuatro pares de banderillas, la espada se tornó roma (dos pinchazos y descabellos) enfriando una petición de trofeos. Su tercero fue otra demostración de oficio y «artillería pesada», empañada nuevamente por una estocada atravesada que dejó el premio en una calurosa ovación desde el tercio.

Colombo: Del Conflicto al Éxtasis

La tarde de Jesús Enrique Colombo fue una montaña rusa emocional. Su primer astado se apagó pronto tras dos series mandonas, y el palco presidencial le negó un trofeo solicitado por la parroquia, lo que encendió los ánimos del diestro tachirense.

Sin embargo, el destino le tenía guardado lo mejor. Tras la devolución de su segundo por defectos visuales, salió «Sevillano» (n° 75), un toro de San Antonio con movilidad y transmisión. Colombo se empleó a fondo en un trasteo de largo metraje que rozó el indulto, pero tras dos avisos y un pinchazo, la presidencia ordenó la vuelta al ruedo para el animal y concedió dos orejas al espada.

El clímax llegó con el sexto, «Merideño» (n° 374) de Campolargo. Aquí vimos la mejor versión de Colombo: toreo de mano baja, estética y un mando absoluto sobre las embestidas del encastado ejemplar. Tras unas manoletinas de infarto de rodillas, el clamor popular obligó al palco a conceder el indulto. Dos orejas simbólicas para un Colombo que abandonó el coso en olor de multitud, confirmando que sigue siendo el estandarte del toreo venezolano.

Ficha del Festejo

Plaza de Toros de Mérida. Casi lleno.
Ganadería: Cuatro toros de San Antonio (destacando el 4° «Sevillano», vuelta al ruedo) y dos de Campolargo (destacando el 6° «Merideño», indultado).

El Fandi: Dos orejas, palmas y saludos tras petición.

Jesús Enrique Colombo: Silencio tras petición, dos orejas (tras dos avisos) y dos orejas simbólicas