
Táchira: Fe y Esperanza en el espíritu de la Navidad
En el corazón de los Andes venezolanos, diciembre no es solo un mes en el calendario; es un estado del alma. Para el tachirense, el Espíritu de la Navidad se manifiesta en la alegría del reencuentro y en la profunda devoción católica que guía cada una de nuestras tradiciones.
Una tradición que nace en el hogar
Más allá de lo comercial, el espíritu navideño en nuestra tierra se siente en el aroma de las hallacas, el sonido de los aguinaldos y el brillo de los pesebres que adornan cada rincón. Es un tiempo de renovación espiritual, donde las familias se reúnen para agradecer las bendiciones del año y fortalecer los lazos de amor.
La fe como motor
Para el católico tachirense, esta época es una preparación para el nacimiento del Niño Jesús. La importancia de estos días radica en la capacidad de abrir el corazón al prójimo:
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Las Misas de Aguinaldo: Madrugar para compartir la Eucaristía bajo el frío andino.
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La Solidaridad: Compartir un plato de comida o un gesto amable con quien más lo necesita.
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La Esperanza: Recordar que, sin importar las dificultades, la luz de la Navidad siempre brilla en las montañas.


