Hoy los tachirenses y los venezolanos, rinden honores a la Patrona del Táchira La Virgen de La Consolación, a quién hoy de una forma y manera muy diferente, deben pagar la promesa por el milagro o favor recibido en razón de cumplir con los protocolos de seguridad contra el coronavirus.

Los pedidos por el sagrado milagro, la bendición de la Virgen y la peregrinación a la Basílica de  Táriba donde esta la antiquísima tablilla donde esta plasmada la imagen de la Virgen de La Consolación fue suspendida por razones de salud y evitar el contagio del covid-19 ahora con el uso de la tecnología, en redes sociales y otros medios de comunicación.

Hoy seguramente la mayor petición de milagro y sanación espiritual, seguramente será la cura total, protección y erradicación de la pandema del virus chino para salvar millones de vidas en el Táchira, Venezuela y el Mundo, al igual que un mejor camino, salvación y recuperación de Venezuela, para brillar con luz hacia un mejor país para la actual generación y las generaciones futuras.

La Historia de la Virgen de La Consolación

En 1560 dos padres Agustinos venidos del Nuevo Reino de Granada llegan a Táriba, llevando de San Cristóbal una tabla con la imagen de nuestra Señora de la Consolación.

En 1600 se construye una ermita para la veneración de la excelsa Virgen. Desde entonces para acá, Nuestra Señora de la Consolación, es el centro devoción de Táriba, y la más preciada reliquia de sus buenas y cristinas gentes.

El 15 de agosto se celebra su fiesta, con solemne Pontifical y sermón de circunstancias. Y es entonces cuando el amor a Nuestra señora de la consolación se desborda por todas partes, lleno de unción de fe y de esperanza, y cuando la piedad de tachirenses, de venezolanos y de muchos colombianos abre caminos de luz para venirse a postrar a sus plantas maternales.

Allí esta ELLA, la Reina, la Madre, siempre es trance de amor y de entrega, recogiendo los dolores de los hombres para devolverlos trocados en alegría o en alivio. Por eso hasta su trono, joya y relicario del arte de oro y rutilantes piedras preciosas, vienen todas las gentes con tranquila confianza: los nobles y los hijos del pueblo, los obreros y lo menestrales, los ricos y los pobres, los inteligentes y los rudos los empleados y los buenos campesinos que el día de sus fiestas se visten de gala, y recogen las primicias de sus mejores cosechas y rasgan con las manos briosas las cuerdas del cuatro y de las guitarras, para venir a decir a la Madre las Cántigas de su amor limpio y sin mancha.

Said Cárdenas CNP 13868

@saidmoanack