Cierre arbitrario de la piscina de la UNES en San Cristóbal deja a la deriva a atletas y entrenadores

Cierre arbitrario de la piscina de la UNES en San Cristóbal deja a la deriva a atletas y entrenadores

Una profunda consternación y rechazo ha generado en la comunidad deportiva del estado Táchira la reciente decisión del nuevo director de la sede de la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad (UNES) en San Cristóbal, quien ordenó el cierre inmediato y definitivo de las instalaciones de la piscina olímpica de dicha institución.

La medida, ejecutada de manera unilateral y sin que hasta el momento se haya emitido un comunicado oficial o justificación técnica, ha dejado una estela de daños y perjuicios que afecta a múltiples sectores de la sociedad sancristobalense.

Atletas en el limbo y sueños truncados

El impacto más grave de esta decisión recae directamente sobre los niños, jóvenes y adultos que hacían vida en estas instalaciones. Varias escuelas de natación que utilizaban el complejo acuático para la formación de nuevos talentos y la masificación deportiva se han quedado de la noche a la mañana sin un espacio para entrenar.

Entre los afectados se encuentran atletas de alto rendimiento y nadadores convencionales que se preparaban para competencias regionales y nacionales, quienes hoy ven interrumpidos sus ciclos de preparación física y técnica. Padres y representantes han manifestado su profunda preocupación, señalando que la natación no solo es una disciplina deportiva para sus hijos, sino un pilar fundamental para su salud y desarrollo integral.

Familias sin sustento: el impacto laboral

Más allá del ámbito estrictamente deportivo, el cierre de la piscina arrastra consigo una crisis laboral. Entrenadores, instructores, personal de mantenimiento, salvavidas y personal administrativo han quedado formalmente sin empleo.

«Nos quedamos sin nuestra fuente de ingresos de forma imprevista y sin ningún tipo de consideración. Detrás de cada trabajador hay una familia que dependía de este espacio», manifestó uno de los afectados, bajo estricto anonimato por temor a represalias.

Un silencio institucional que genera indignación

Lo que más indigna a los afectados es la absoluta falta de respuestas por parte de la nueva directiva de la UNES Táchira. A pesar de los intentos de las escuelas de natación y del personal afectado por establecer un canal de diálogo o recibir una explicación formal, la gerencia de la universidad ha mantenido las puertas cerradas.

La comunidad deportiva del estado hace un llamado urgente a las autoridades competentes, al Ministerio del Deporte, a la gobernación del estado y a la directiva nacional de la UNES para que intervengan de inmediato en esta situación. Exigen el cese de los atropellos, la reconsideración de la medida y la pronta reapertura de un espacio público que pertenece al desarrollo deportivo del Táchira y no al arbitrio de una gestión de turno.